
50 min · 4 personas

La manera más honesta de comerla: plancha bien caliente, sal y nada más. Cinco minutos.
De nuestro mostrador
Gamba de Palamós, del tamaño que te convenga
Sácala de la nevera un rato antes y sécala con papel. Si la pones mojada y fría en la plancha, se cuece en lugar de marcarse.
Calienta la plancha o una sartén de fondo grueso hasta que humee ligeramente. Úntala con un papel con aceite: no se debe formar un charco.
Pon las gambas sin amontonarlas y déjalas quietas. Según el tamaño, un minuto o un minuto y medio por cara. Dales la vuelta una sola vez: cuanto más las remuevas, más secas quedan.
Sálalas justo al sacarlas, con escamas de sal, y sírvelas enseguida. Si quieres, un chorro de limón aparte, nunca por encima.
Lo mejor es el jugo de la cabeza. Chúpalo antes de pelar el cuerpo: es donde está todo el gusto de la gamba de Palamós.
Dinos qué quieres cocinar y para cuántos sois, y lo tendrás a punto cuando pases a buscarlo.

50 min · 4 personas

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